Creando una novela

La idea

Jeanne Silverred

Después de terminar el relato Ahíndra no pude abandonar aquel país de ensueño, y acabé por hacer un mapa un poco soso. Un mapa que, por cierto, he retirado del blog (ya explicaré por qué). Estaba convencida de que en aquel lugar se podrían contar muchísimas historias, y que solo tenía que encontrar la adecuada. Pero tenía que terminar Nocturno. Desde que lo empecé dije que no me embarcaría en otro proyecto hasta que no lo hubiese terminado, pero yo seguía dándole vueltas, pensando en qué podría narrar, y al principio creí que la historia del primer Ocluvens de Ahíndra estaría bien, pero no me acabó de convencer.
El germen de la idea que estoy desarrollando ahora mismo surgió después de escuchar una canción de mi banda de rock favorita: Scorpions. Una de sus baladas me inspiró para empezar a crear esta idea, una idea que ha cambiado tanto que apenas si se parece a aquella semilla inicial que sonó a ritmo de guitarra en mi cabeza.

Uno de los cambios más importantes y la clave de lo que es ahora mi historia, surgió a raíz de un viaje en coche un domingo por la tarde, cuando una de las amigas a las que está dedicado el proyecto de novela y yo íbamos hablando de libros y de las cosas que escribíamos. Nunca se sabe cuándo puedes tener una idea que cambie todo lo que tenías pensado hasta entonces, que trastorne tus esquemas pero que después haga encajar todo a la perfección.
Hasta la próxima entrada.



Un mes y 55 páginas después


Ha pasado un mes aproximadamente desde que empezase a escribir esta novela sin título y, aunque probablemente penséis que 55 páginas es escribir muy poco para ese tiempo, para mi ritmo normal de escritura eso es bastante. Y más teniendo en cuenta que ya ha empezado la universidad y tengo menos tiempo para dedicarle a este proyecto. Los personajes se van definiendo más y más en mi cabeza y tengo relativamente claras las próximas escenas. Sin embargo, me he dado cuenta de que tengo que hacer una gran labor de corrección sobre todo con los tres primeros capítulos. Cosas que sobran, cosas que faltan y otras cosas que hay que cambiar al completo, pero todo marcha y no me he rendido como en un principio temí que haría. Con paso lento pero seguro voy avanzando hacia una historia cada vez más compleja en la que debo tener especial cuidado con ciertos detalles.

Me apasiona poder crear un mundo a mi antojo pero a la vez siguiendo una serie de reglas, me encanta cuando de repente puedo imaginar con toda claridad mi última idea, y buscar las palabras que mejor la describen, que captan su esencia para que alguien pueda imaginarse algo parecido. Piedras preciosas, leyendas, lugares, religiones y costumbres son sólo algunas de estas ocurrencias que tanto me han enganchado a Ahíndra y a su historia. Espero que algún día a vosotros también os haga sentir así. Hasta la próxima entrada.




Último capítulo


Sé que he pasado bastante de esta sección que empecé con gran entusiasmo. No tengo perdón, lo sé. Pero ahora mismo estoy escribiendo el último capítulo (el cual he empezado hace tiempo, pero con los exámenes de por medio me ha sido imposible acabar) y estoy MUY nerviosa. Tengo una vaga idea de lo que va a pasar, pero no lo sé exactamente y no sé si sabré resolver todos los conflictos. He pensado que debería hacer un epílogo, pero oh, vaya, sorpresa, ¡no sé sobre qué va a ir! En fin, dejando a un lado mi organización desastrosa, tengo que decir que he sacado en claro algunas cosas. La primera es que me metí en un jardín que me venía grande, para ser el primer libro debería haber apostado por algo más sencillo, aunque espero que con las múltiples correcciones que esto necesita pueda pulirlo. Además, he aprendido un poco la manera en la que funciono y necesito descubrir una metodología de trabajo en la que no me pierda, esté cómoda y, sobre todo, que sea la mejor para la calidad del resultado. Creo que esta manera de trabajar a modo desastre podría servirme para el próximo libro que tengo pensado (sí, ya estoy pensando en el próximo sin haber acabado este), pero no para este tipo, así que lo tendré en cuenta en mis futuros proyectos. Por último, tengo que decir que me siento muy orgullosa de haber llegado tan lejos. Me prometí que no dejaría este proyecto hasta haberlo acabado y, a muy pocas páginas de que sea así, echo la vista atrás y veo todo lo que he avanzado y todo lo que he aprendido mientras duraba esta aventura. Me esperan muuuuchas horas de corrección, pero ya ha valido la pena.
Hasta la próxima (y última) entrada.

2 comentarios:

  1. Es que mi coche es un poco mágico al parecer ;)

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    1. Un mes después veo tu comentario. En fin, la vida. Pues oye, lo mismo tienes razón y es el coche. ¡A ver si lo aprovechas y escribes! Ejem, ejem...

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Queremos saber qué os ha parecido lo que habéis leído, pero la telepatía todavía no se encuentra entre nuestros superpoderes, ¿nos lo contáis?